A lo largo de más de cuatro décadas de relaciones diplomáticas, México y China han establecido las bases de una relación de amistad, de diálogo y de cooperación que les ha permitido avanzar en la profundización de una agenda diversa e inclusiva.

En los últimos años, la relación económica bilateral entre México y China ha experimentado un dinamismo muy particular que da cuenta de la prioridad que nuestros gobiernos otorgan a su fortalecimiento y respalda la decisión de los presidentes Enrique Peña Nieto y Xi Jinping de elevar el nivel de la relación a una Asociación Estratégica Integral en 2013.

Con una creciente complementariedad que nos ayuda a ser más competitivos en el mercado internacional, China es hoy nuestro segundo socio comercial, con intercambios cercanos a los 75 mil millones de dólares en 2016; la segunda fuente de nuestras importaciones; y el tercer destino de nuestras exportaciones. Por su parte, México se mantiene como el primer socio comercial de China en América Latina.

 

Este dinamismo ha llevado a un número creciente de empresas de ambos países a explorar con gran éxito oportunidades de comercio e inversión en nuestros respectivos mercados.

La inversión china en México ha crecido en años recientes. Alrededor de 1,000 empresas chinas han descubierto el potencial de México como plataforma para su internacionalización. Lenovo, ZTE y Huawei (telecomunicaciones), Hisense, Hier y Sanhua (industria manufacturera); BAIC, Minth, Minhua y JAC Motors (automotriz), Sinohydro (infraestructura); Envison Energy y Jinko Solar (energías renovables); y CNOOC (hidrocarburos) representan sólo algunos ejemplos de casos exitosos que buscan ser replicados por nuevas empresas e instituciones financieras interesadas en incursionar en el mercado mexicano, como ICBC, el primer banco chino que abrió una subsidiaria en México a medidos de 2016.

Por su parte, China se ha convertido en un importante mercado para algunas de las mejores y más grandes empresas mexicanas. Bimbo (panificadora), Maseca (manufactura de productos de maíz y trigo), Nemak (autopartes), Softek (TIC), Grupo Kuo (sector químico) e ICC, joint venture conformada por Interceramic, son algunas de las empresas mexicanas que han explorado con éxito el mercado chino.

Además, los turistas chinos han comenzado a descubrir que México es un destino atractivo y versátil que puede ofrecer una amplia gama de experiencias. Nuestro país es ya el principal destino en Latinoamérica para los visitantes chinos, cuyos flujos se han incrementado a doble dígito en los últimos años convertido a China en la segunda fuente de visitantes para México dentro de la región de Asia. Estos positivos resultados responden no sólo a las actividades de promoción que se llevan a cabo, sino también a las medidas de facilitación en materia de visado para extranjeros que se han implementado y a una creciente conectividad aérea entre ambos países que ha sido posible gracias a Aeroméxico, que opera un vuelo directo entre la Ciudad de México y Shanghai con cinco frecuencias semanales, y a China Southern, que este año se convirtió en la primera aerolínea china en operar un vuelo entre Guangzhou y la Ciudad de México, vía Vancouver.

 

Estamos experimentando un momento singular en las relaciones entre México y China establecidas hace ya 45 años. Nuestros vínculos registran un dinamismo sin precedentes que ha permitido profundizar la relación gracias a las oportunidades que México ofrece como una de las principales economías emergentes del mundo y al papel que China desempeña como la segunda economía del mundo.