La relación entre México y Perú tiene rasgos particulares que la hacen única, ya que son naciones herederas de las civilizaciones más antiguas y diversas de nuestro continente, además de que ambos países comparten una gran variedad de similitudes históricas, culturales, naturales y religiosas. Estos son elementos que favorecen y estimulan ampliamente el entendimiento y el diálogo bilateral basados en el respeto mutuo. Cabe destacar que la relación se ha visto enriquecida por el creciente comercio, el aumento de las inversiones mexicanas en Perú, los intercambios turísticos, académicos, tecnológicos y culturales, además de existir proyectos de diversa índole, entre los que destacan los ámbitos energético y comercial.