RESIDENCIA DEL EMBAJADOR DE MÉXICO

 

La Residencia del Embajador conservó su estilo de hotel particular del siglo XIX con adaptaciones art deco en sus muebles y su decoración, principalmente en el suntuoso comedor, adornado con un candelabro y con vitrales opacos blancos con motivos vegetales estilizados, todos realizados por la Maison Baccarat.

Para realizar esta adaptación del hotel de Luynes, con esta voluntad de cambio y de modernidad, se encargó al pintor mexicano Ángel Zárraga, representar alegóricamente la historia de México, su amistad con Francia y su sueño de fraternidad universal.

Ángel Zárraga y Argüelles (1886-1946), pintor de caballete y de frescos murales, se instala en Francia en 1904, después de haber estudiado bellas artes en la Ciudad de México en la Academia de San Carlos. Posteriormente realizó diferentes viajes, particularmente a Bélgica, Italia y España.

Zárraga se interesa en los movimiento vanguardistas como el cubismo, sin embargo, buscando preservar su libertad , no se adhiere a ninguna corriente. Sus obras traducen un gran apego a una especie de misticismo muy anclada en el folklor mexicano, que conservará a lo largo de su trabajo.

Según algunos expertos, su obra más importante fue el pedido que realizó la delegación mexicana en París entre 1926 y 1927. Zárraga, quien no vivió la Revolución Mexicana, estaba impregnado del París de los Locos Años Veinte que preconizaba todas las libertades. Tiene grandes afinidades con el simbolismo y el art deco. Los frescos que ejecuta, de una abición tanto modernista como didáctica, tenían como finalidad integrar a México en el orden del progreso universal. Su concepción de la alegoría que utiliza como ilustración, no tiene nada que ver con la de los muralistas mexicanos que en ese entonces estaban comprometidos políticamente con un movimiento en el que el arte mural debía estar al servicio de una ideología: la lucha de clases y del pueblo. Las alegorías de Zárraga son más bien decorativas, relacionadas con las tendencias de la época (mujer independiente que utiliza vestidos cortos y un corte de cabello a la “garçonne”, elementos de vegetación exótica), pero también están impregnadas de un cierto patriotismo donde la amistad con Francia ocupa un lugar primordial.

 

ZÁRRAGA EN LA RESIDENCIA

Cuauhtémoc. Con el estilo parisino art deco, el artista quiso mostrar primero los orígenes de México, el estoicismo de la raza india simbolizado por el último Tlatoani, señor azteca, impasible en medio de las llamas.

 

Tehuana. Jóven vestida con el traje tradicional de la región de Oaxaca (Istmo de Tehuantepec).

 

Frontera septentrional de México. Tras la Revolución Mexicana, el espíritu de modernidad y de emancipación económica y social está muy presente en la Escuela de pintura mexicana. Así, para Ángel Zárraga, la Frontera septentrional de México distingue dos razas: la etnia latina y la de origen anglosajón. La mujer india representada, de espaldas, está localizada entre las flores y cactus por un lado y chimeneas y rascacielos por el otro. Su gesto es a la vez un gesto de acogimiento y un movimiento de defensa. Es un acto de fe en el futuro. México frente al futuro del desarrollo.

 

El cuerno de la abundancia representa a una mujer mexicana, morena, descalza, haciendo una reverencia a sus dioses pero también a su huésped, Francia. Este cuadro tiene como contrapartida Francia, rosa del mundo. Se trata de la representación de una mujer con expresión tranquila, con los ojos cerrados y la cabeza en alto, con un sombrero azul adornado con una banda tricolor como una Mariana. En el fonto, Francia esta representado en rosa, con una rosa a su lado. Es la representación de una rosa mística, reina de la paz.

Amense los unos a los otros. Aquí se afirma el gran sueño de fraternidad universal. Según los escritos del pintor es “el único medio de consolidar los beneficios materiales de la civilización europea en un estado permanente de paz munidal; una paz hacia la que se dirigen todas las aspiraciones de los hombres”. El artista presenta dos mujeres de rodillas, cargando un globo desprovisto de fronteras. A su alrededor, están regrupadas trece mujeres de pie – cuyas cabezas emiten rayos de luz que simbolizan el triunfo del espíritu sobre la materia. Además, por sus miradas cruzadas, se notan signos de amistad, de armonía y del buen recibimiento de diferencias interculturales. El artista quiso representar a todos los grupos étnicos. Se puede notar una mujer con la piel negra que represena el continente africano, una asiática, latinoamericanas y una mujer mestiza con un vestido verde y un pañuelo rojo –se llama la Guadalupana, la Virgen de México. Tres mujeres (en rosa, amarillo y naranja) simbolizan a Francia, Italia y España –emblemas de la tradición latina y de la cristianidad. Una máscara de jade prehispánica verde se encuentra en el fondo (una decoración apropiada para el exotismo del art deco).

 

Para apoyar esta aspiración ideal de las virtudes, las virtudes teologales (fé, esperanza, caridad) y las virtudes cardinales (prudencia, justicia, templanza, fuerza) resultan necesarias.

 

En la segunda sala podemos admirar a la Madre francesa y a la Madre mexicana. Una con un rebozo en la cabeza, la otra con un corte de cabello a la garçonne, ambas ofreciendo a sus hijos a Dios, al progreso –según la interpretación de Zárraga.

 

OTROS CUADROS DE ARTISTAS MEXICANOS

 

         Angel Zárraga, Peregrinación a Toledo, 1912.

         David Alfaro Siqueiros, Fuego, sin fecha (años 1940).

         Manuel Rodríguez Lozano, Retrato de Isabel, 1930.

         Gerardo Murillo “Dr Atl”, Descanso trágico, sin fecha.

         Francisco García Goitia, Madrugada en Montecillo Guerrero, 1958.

         Carlos Orozco Romero, Naturaleza muerta, 1967.

 

 

PERSONALIDADES

 

Entre los Embajadores de México que han ocupado esta residencia, uno de los más célebres es el escritor, ensayista y diplomático Carlos Fuentes, quien vivió en este lugar desde 1975 hasta 1977. Con motivo de estas Jornadas Europeas del patrimonio, una placa conmemorativa fue colocada en su honor, destacando su pasión y su vocación por el servicio da su país, México y su admiración por el arte y la cultura francesa: “La última patria de un latinoamericano es Francia”. Numerosas personalidades del mundo cultural latinoamericano visitaron esta residencia en la época del Embajador Carlos Fuentes, especialmente la actriz María Félix, el cineasta Luis Buñuel, el pintor José Luis Cuevas y los escritores del boom latinoamericano Gabriel García Márquez y Julio Cortázar. 