MENSAJE DEL EMBAJADOR EDUARDO MEDINA MORA EN OCASIÓN DE LA REUNIÓN LÍDERES COMUNITARIOS EN CHARLOTTE, CAROLINA DEL NORTE, EL JUEVES 30 DE MAYO DE 2013.

Estimados amigos, estimadas amigas,

I am very pleased to have this opportunity to speak with you this evening. I am here today mostly to listen to you, though, so I am only going to deliver a brief message and then I would like to hear what you have to say. If you don’t mind, I will speak in Spanish but feel free to speak in English if you prefer it.

Aprecio enormemente esta oportunidad de estar con todos ustedes, más que para hablar, para escucharlos. Como ustedes saben, los primeros días de mayo el Presidente Obama hizo una visita a México. Fue una visita que será recordada por muchos años como una visita importante, histórica quizá. En ocasión de esa visita, se gestó lo que será reconocido como una nueva era en nuestras relaciones bilaterales y hemisféricas. Quisiera compartir con ustedes mis ideas de por qué pienso que esto se ha logrado dar y qué podemos hacer con este renovado marco de cooperación bilateral.

México y Estados Unidos han sido socios de larga data. Tenemos un tratado de libre comercio sumamente exitoso, con un crecimiento del comercio bilateral que alcanzó en 2012 los 494 mil millones de dólares. Compartimos una frontera, con 53 puertos de entrada y 32 puentes internacionales. Compartimos, desde luego, una geografía e importantes recursos naturales.

Pero sobre todo, señoras y señores, compartimos familias. Compartimos padres y madres que mantienen contacto cotidiano con sus hijos de un lado y otro de la frontera, compartimos hermanas y hermanos que aprenden de las experiencias de las dos naciones, y compartimos empresarios y trabajadores cuyas aportaciones a las dos economías son indispensables.

Esta población entrelazada y compartida es una gran oportunidad. Representa la oportunidad de derribar estereotipos y prejuicios. El Presidente Obama habló de la importancia de erradicar esos estereotipos cuando se dirigió a un gran grupo de académicos y estudiantes en el Museo de Antropología en la ciudad de México hace apenas unas semanas.

Finalmente, hemos entendido que esos estereotipos solamente contribuyen a enardecer el conflicto y la confrontación, que nos separan y nos dividen, que minan nuestras posibilidades de integrarnos como región y sacar el mejor provecho de ello.

Nos queda clara a todos en el Gobierno de México, la gran tarea que tenemos delante. Pero no dejamos de reconocer que mientras nosotros nos sumamos a esta importante empresa, un grupo grande, multinacional, coordinado y estratégico ha estado enfrentándose a esos estereotipos y derribándolos con el ejemplo durante años.

Ustedes, señoras y señores, constituyen ese grupo. Ustedes son quienes han creado las condiciones para que se dé esta transformación tan importante de la relación bilateral y hemisférica. Su trabajo incansable como líderes comunitarios pero también sus historias de vida son ejemplos de cómo sobrepasar obstáculos aparentemente infranqueables.

Hoy tenemos frente a nosotros un gran reto. ¿Dónde está el Gobierno mexicano con respecto a la reforma migratoria? Mantenemos, desde luego, nuestra posición de respeto absoluto a la discusión legislativa y a la soberanía de los Estados Unidos respecto de este tema. Pero sabemos, y lo hemos expresado, que los mercados globales demandan regímenes migratorios competitivos y flexibles que nos permitan restaurar, de ambos lados de la frontera, la dignidad, la circularidad y el respeto a las decisiones personales de vida. En este sentido, hemos sido claros que para que podamos competir en los mercados globales como región, necesitamos un marco de regulación migratoria que responda a las necesidades del Siglo XXI.

Y tampoco olvidamos que lo que está en el corazón del debate son las vidas, los sueños y las aspiraciones de millones de personas. Y aunque insisto, México es, ha sido y será siempre respetuoso de los procesos internos de deliberación legislativa, mantenemos vigente nuestro compromiso de trabajar y de redoblar esfuerzos, poniendo todo nuestro empeño a favor del bienestar de nuestros nacionales, en México y en el extranjero. La Embajada y la red consular de México están y estarán siempre a su lado.

Cumplo en el mes de junio seis meses como embajador de México en Washington, y no dejo de pensar en los grandes retos, pero también los inmensos logros de las  comunidades mexicanas y de los latinos en los Estados Unidos. Y entiendo, y cada vez lo tengo más claro, que está en nuestro interés aprender de ustedes, de su tenacidad  y de su solidaridad, de su capacidad de cooperar y de organizarse para lograr sus objetivos, de hacer de los sufrimientos de otros, causas propias.

Señoras y señores, en la actualidad, el debate migratorio es central. Acumula años de luchas y definirá el destino de millones de vidas. Pero no es, ni será, nuestra última batalla. La educación, las oportunidades económicas y la vigencia de todos los derechos son tareas que requerirán nuestra atención aquí, en los Estados Unidos, y en cada uno de nuestros países. Yo acabo de llegar, pero ustedes llevan años aquí. Invítenme y permítanme invitarme a que me  sume a sus esfuerzos: Desde mi lugar como embajador de México en Washington, sí pero también como amigo y aliado de una vibrante comunidad de migrantes  del mundo entero y particularmente de toda América Latina, que día a día continúa enalteciendo a este gran país.

Gracias por su atención.