Comunicado No. 409

México, D. F., 19 de septiembre de 2014


El secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade Kuribreña, encabezó este viernes la Delegación de México en el 46º periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) dedicada al problema de las drogas, que tuvo lugar en Guatemala y fuera inaugurada por el presidente de ese país, Otto Pérez Molina.

En la sesión plenaria, el canciller Meade enfatizó la oportunidad que tienen los países de la región para participar, con una sola voz, en el debate internacional sobre el problema mundial de las drogas, que debe ser aprovechada para reconocer las nuevas realidades, recoger las evidencias relevantes así como las nuevas tendencias que se observan en el continente para enriquecer los pilares de las políticas y estrategias vigentes para atender el problema de las drogas.

En su mensaje, destacó el interés de México por articular políticas integrales que mejoren la atención a las víctimas de las diferentes manifestaciones de este fenómeno, promuevan la inclusión y la reintegración social, la salud individual y pública así como la reconstrucción del tejido social. El objetivo es que estas acciones a favor del individuo, enmarquen una perspectiva de la prevención del daño social que guíe nuestra acción en los trabajos que han comenzado tanto en Nueva York como en Viena hacia la sesión especial de la Asamblea General de la ONU sobre drogas de 2016.

El debate sustantivo, plural y transparente, la mayor inclusión de insumos y de actores como las organizaciones internacionales, la sociedad civil y la academia, son indispensables para articular el compromiso global que se requiere para atajar este reto, mencionó Meade.

Al concluir el 46 periodo extraordinario de la Asamblea General de la OEA, se adoptó la resolución titulada “Reflexiones y lineamientos para formular y dar seguimiento a las políticas integrales rente al problema mundial de las drogas en las Américas”, que pone énfasis en muchos de los elementos que pueden considerarse consensos regionales para alcanzar mejores resultados en reducir los efectos negativos que este fenómeno tiene sobre la sociedad, la salud, el desarrollo y el estado de derecho.

La resolución adoptada conmina a los Estados miembros a instrumentar políticas más humanas y eficaces que, de manera concertada, coloquen al individuo y su bienestar en el centro de toda la acción gubernamental. Los países de la OEA acordaron transmitir estos resultados a la Organización de las Naciones Unidas, para su consideración en el camino hacia la sesión especial de ese organismo que se efectuará en 2016.

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