Los Estados Unidos han perdido a un estadista y a un líder. El senador Edward Kennedy fue una figura inconmensurable en la vida política estadounidense, un campeón de causas grandes y pequeñas,  un tenaz y eficaz defensor de los valores e ideales de su país, cuya pasión como servidor público electo tuvo un impacto muy importante no sólo para los estadounidenses, sino para millones de personas provenientes de otras partes del mundo.

A lo largo de una extensa y excepcional carrera de más de cuatro décadas en el Congreso, el senador Kennedy auspició y promovió incontables iniciativas en favor de millones de mexicanos y mexico-americanos que viven y trabajan en este país.  Del mismo modo, a nivel internacional, fue siempre un promotor consistente de una relación más dinámica y profunda entre México y Estados Unidos, mostrando siempre una amistad sin ambages hacia nuestro país.

Ello quedó demostrado de manera particular con su liderazgo en el debate sobre la reforma migratoria y su firme defensa de las minorías, incluyendo por supuesto a la comunidad hispana.  Su postura en estos y otros numerosos asuntos sirvieron de inspiración para muchos en su país; los mexicanos reconocemos y agradecemos por ello sus esfuerzos. 

Descendiente de inmigrantes irlandeses, el senador Kennedy fue un incansable defensor de los inmigrantes y sus derechos. Su profundo conocimiento y riguroso análisis del tema le permitió ofrecer invariablemente soluciones prácticas a muchos de los retos derivados de ese fenómeno, sin perder nunca de vista su dimensión humana.  Consistentemente defendió la necesidad de ofrecer a las nuevas generaciones de inmigrantes el marco legal y las herramientas que permitieron a sus antecesores integrarse plenamente a la sociedad estadounidense y enriquecerla. El senador reconoció plenamente que los inmigrantes no significan una amenaza para el país, sino que por el contrario, contribuyen al bienestar económico y a la vitalidad de Estados Unidos. Por esa razón, siempre creyó que la solución a muchos de los retos derivados de la inmigración es una reforma migratoria integral que incluyera, entre otras cosas, una vía justa, legal y ordenada para que los inmigrantes indocumentados legalicen su situación, así como la necesidad de  realizar ajustes al sistema a fin de que contribuya a responder mejor a las necesidades del mercado laboral, reintroduciendo al mismo tiempo la circularidad en los flujos de trabajadores, perdida durante los últimos años. 

La protección de las minorías fue una preocupación permanente del senador Kennedy. A lo largo de su extraordinaria trayectoria política fue un apasionado defensor de los derechos de las minorías en este país, postura que benefició de manera muy importante a la población mexico-americana e hispana en general. En particular, el senador Kennedy promovió iniciativas de ley que les permitieran tener mejor acceso a la educación y a servicios de salud, facilitarles el ejercicio de sus derechos políticos, y contar con una mayor protección en contra de la discriminación. A través de los años, toda esta labor contribuyó al empoderamiento de estos grupos, permitiéndoles ejercer plenamente su ciudadanía y, así, aportar en mayor medida a este país.  

A lo largo de una larga e ilustre carrera en el Congreso, el senador Kennedy desarrolló la invaluable virtud de la conciliación, construyendo alianzas y fomentando acuerdos bipartidistas en numerosos asuntos, identificando invariablemente posiciones y áreas comunes de interés compartido.  Por todo lo que hizo por su país y su gente, el legado del senador Kennedy vivirá por siempre con nosotros. Por todo lo que hizo en favor de los mexico-americanos, los mexicanos y por México, será extrañando profundamente en ambos lados de la frontera, y recordado como un verdadero amigo de nuestro país.