Buenos días a todos. Mi nombre es Ariadna Murguía, soy estudiante de noveno semestre de la carrera de física en la UNAM. He tenido la maravillosa oportunidad de venir a dos veranos en la universidad de California en Santa Cruz para trabajar con el doctor Enrico Ramírez-Ruiz, un gran astrofísico.

Desde el verano pasado estoy trabajando, aunque se podría decir jugando, con estrellas de neutrones. Éstos son unos de los objetos más compactos y densos del universo. Tan densos que una taza de material de estrellas de neutrones pesa lo mismo que el monte Everest. Tiene la masa del Sol en un radio de 10 kilómetros. Estos objetos tan espectaculares muy de vez en cuando vienen en pares, es decir, tienen su pareja. A esto se le conoce como un sistema binario. Cuando la pareja se está acercando, se distorsiona el espacio tiempo y se emiten ondas gravitacionales. Sonará como algo de ciencia ficción, pero es una realidad, y es un tema de frontera en el cual muchos astrofísicos están muy interesados. Éste es el futuro de la astrofísica, y esta estancia me ayudó a descubrir que estos objetos también son mi futuro.

Mis clases en el aula me dieron los pilares fundamentales para hacer ciencia, pero ha sido en mis estancias en donde he adquirido los instrumentos y herramientas para empezar a considerarme una científica de verdad. En éstas he podido ver a los científicos trabajando y entender cómo funciona el modo de publicar en astrofísica. Logré conocer más a fondo un tema específico. Pude ir a varias conferencias en donde se trataban los temas más de moda en astrofísica, y pude familiarizarme con muchos términos y maneras de trabajo.

Fuera del ámbito académico, tuve la oportunidad de conocer Santa Cruz, San José y San Francisco, algo que deseaba desde hace mucho. Mi inglés mejoró considerablemente, y conocí un poco más de una cultura diferente a la mexicana.

Estar dos veranos en el extranjero me ha abierto numerosas puertas. Gracias a estas estancias logré publicar un artículo de primera autora, lo cual fortalece mi currículum y me da una ventaja a la hora de aplicar a universidades para mi posgrado. La estadística indica que uno de cada 1000 estudiantes de licenciatura en física en los Estados Unidos logra publicar un artículo mientras que en México es uno de cada 100,000. Gracias a mis veranos en Santa Cruz soy parte de este grupo tan selecto.

Por ello, mandar a estudiantes a estancias en el extranjero es una apuesta para el futuro. Es una misión digna y ejemplar. Permitirá sentar las bases para el crecimiento de la ciencia en México. El desarrollo del idioma inglés es una consecuencia de una estancia, así se podrá tener una comunidad científica mexicana más bilingüe.

Desafortunadamente no todos los estudiantes brillantes pueden llegar a viajar y hacer estancias en el extranjero, pero los que lo logran adquieren experiencias únicas, y amplían su conocimiento de maneras inimaginables. Por ello reitero la importancia de las estancias en el extranjero. Se necesita de más científicos mexicanos que se salgan de su zona de confort y entren a campos de frontera. Todavía en algunos lugares de México se mantiene la creencia errónea de que los estudiantes deben continuar las investigaciones de sus asesores con "la esperanza de que lo hagan mejor", cuando la tendencia actual es explorar productos innovadores. Se necesita de una experiencia no sólo universitaria, sino laboral. Se necesita que más estudiantes aprendan el inglés. Así México se volverá una potencia científica.

Mi experiencia en el extranjero me ha inspirado para querer dar a México lo que México me ha dado a mí: oportunidades y experiencias que no se podrían haber obtenido sin la ayuda colectiva de los presentes aquí. Gracias a esta experiencia regresaré a México con la idea de abrir campos en la ciencia, reclutando y entrenando a científicos que logren hacer que la ciencia mexicana dé el siguiente paso y crezca.