MENSAJE DEL EMBAJADOR ARTURO SARUKHAN A LAS COMUNIDADES MEXICANAS


Estimado Paisano,

Como lo he hecho cada año desde que asumí la titularidad de esta Embajada, deseo aprovechar las fiestas decembrinas para felicitarlo y desearle a usted y a su familia un próspero año nuevo.

En mis visitas de trabajo durante este año a distintos estados y ciudades de Estados Unidos ha sido cada vez más evidente que la interacción entre México y Estados Unidos, y entre nuestras sociedades, ocurre y se intensifica a lo largo y ancho de ambos países. Mis conversaciones con autoridades, empresarios, académicos y liderazgos comunitarios en todos los rincones de Estados Unidos han tenido como finalidad continuar promoviendo una mejor y más estrecha relación entre ambos países.  Al mismo tiempo, han respondido al objetivo de que nuestras comunidades tengan las mejores condiciones de vida y oportunidades para prosperar en este país.

También tengo claro que 2011 fue un año de claroscuros para nuestras comunidades. Por una parte, estados como California, Maryland, Illinois y Rhode Island, reconociendo las aportaciones de miles de jóvenes a sus comunidades y a la economía estadounidense, aprobaron medidas que permitirán a los jóvenes indocumentados proseguir su educación en universidades estatales. Asimismo, un número creciente de ciudades, desde Nueva York hasta Dayton, Ohio, han manifestado su compromiso por combatir la intolerancia y ofrecer espacios de inclusión e integración y que dan la bienvenida a sus inmigrantes. Estos estados y ciudades sin duda reconocen la necesidad de encontrar soluciones humanas y duraderas para reformar el sistema migratorio en este país. Por la otra, este año representó, sin embargo, un enorme reto frente a la reproducción de iniciativas estatales de control migratorio similares a la SB 1070 de Arizona. Las acciones de protección consular que llevamos a cabo en 2010 fueron fortalecidas y multiplicadas en 2011 de cara a cinco leyes estatales que fueron promulgadas en Utah, Indiana, Carolina del Sur, Georgia y Alabama.

El Gobierno de México seguirá respondiendo en forma decidida para proteger a sus connacionales frente al embate de estas leyes. Desde que se presentaron las iniciativas en los congresos estatales, emitimos claros posicionamientos condenando su contenido potencialmente discriminatorio. Al ser aprobadas, se intensificó la difusión sobre sus efectos en nuestras comunidades mediante folletos informativos, reuniones comunitarias y campañas preventivas en medios de comunicación. Dentro de la estrategia de respuesta legal, el Gobierno de México presentó escritos de “Amigo de la Corte” para apoyar las demandas de organizaciones de la sociedad civil y en algunos casos del Gobierno Federal estadounidense. Estas acciones nos permitieron contribuir a la suspensión temporal de muchas de las secciones más funestas de estas leyes. En estas acciones legales, logramos el apoyo de una coalición de 15 países latinoamericanos, impulsada y coordinada por esta Embajada. El reto para el próximo año será ampliar y reforzar esta estrategia, y procurar un diálogo sólido con diferentes actores de la sociedad civil sobre los efectos perniciosos de este tipo de propuestas para nuestras comunidades y la relación bilateral en su conjunto. A lo largo de 2011, dichos intercambios contribuyeron a que un número importante de estados rechazara estas medidas en distintos momentos del proceso legislativo. La reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia para abordar en 2012 uno de los litigios sobre la constitucionalidad de la SB 1070 en Arizona, marcará un parteaguas fundamental, tanto en el papel y atribución de los estados a futuro en esta materia, como en las posibilidades de que una reforma migratoria integral vuelva a discutirse de manera seria e informada a nivel Federal. Estaremos muy atentos a su deliberación y evaluando las opciones de política pública legales y diplomáticas que instrumentará el Gobierno de México en función del fallo que la Suprema Corte emita.

La paradoja del auge de estas iniciativas es que se dan en un año donde se están confirmando importantes tendencias de disminución de los flujos migratorios de México hacia Estados Unidos, en parte como resultado del crecimiento de la economía mexicana. El censo estadounidense de 2010 confirma para la comunidad hispana un incremento en el número de familias de composición mixta (donde los padres son inmigrantes y los hijos nacidos en EU) y el crecimiento impulsado más por nacimientos que por migración, mientras que datos del censo mexicano señalan un equilibrio entre el número de migrantes que han dejado nuestro país y los que han regresado de Estados Unidos en los últimos cinco años. Es decir, por primera vez en décadas la tasa neta de migración de México a Estados Unidos es igual a cero. Esta estabilidad en los flujos migratorios en América del Norte debería abrir una ventana de oportunidad para repensar los marcos normativos que regulan la migración y para detonar el potencial económico que representa el carácter complementario de nuestras economías.

No obstante esta oportunidad para recalibrar la narrativa sobre la migración en Estados Unidos, el próximo año será escenario de una contienda electoral en este país, y como se ha visto desde ahora, este contexto ha sido y seguirá siendo utilizado por algunos para demonizar al inmigrante y para culparlo injustamente de los diferentes retos que enfrenta este país. Quiero ser muy claro al respecto. No vamos a permitir que se use al inmigrante mexicano como chivo expiatorio en las campañas electorales. Seguiré usando todos los foros a mi alcance para reiterar mi mensaje de estos últimos años: los inmigrantes son gente que viene a trabajar en forma honrada, que contribuye a sus nuevas comunidades y que busca proteger a sus familiares que nacieron en este país. Sin importar su condición migratoria, tienen derechos civiles y humanos que se deben respetar.

Aún cuando México también entrará de lleno en su propio proceso electoral el próximo año, y a pesar de los reclamos recíprocos que podrían surgir al calor de las campañas,  la percepción que tiene la opinión pública mexicana sobre la relación con Estados Unidos es positiva, como lo ha comprobado la más reciente encuesta del CIDE sobre política exterior. Seguiremos trabajando desde la Embajada para blindar la relación bilateral y para destacar la importancia que tienen la cultura, el comercio México-Estados Unidos, el turismo entre ambos países, y la población de origen mexicano en este lado de la frontera, entre otros factores,  para el progreso de nuestros pueblos. En este esfuerzo, el trabajo digno, honesto y cotidiano de nuestras comunidades, seguirá nutriendo el arco de prosperidad que debe unir a México y Estados Unidos.

En 2012, por segunda vez en nuestra historia, miles de mexicanos votarán en la elección presidencial desde el exterior. Lamentablemente, siguen pendientes las reformas en el Congreso mexicano para que el IFE pueda credencializar en el extranjero. En el proceso electoral en curso, aquéllos con credencial para votar con fotografía tienen hasta el 15 de enero de 2012 para registrarse ante el IFE y ejercer este derecho cívico estando fuera de México. Adicionalmente, para garantizar los principios de legalidad, honradez, transparencia, lealtad, imparcialidad y eficiencia, he girado instrucciones puntuales, contundentes e inequívocas a todo el personal de la Embajada y de nuestra red Consular en este país: no se tolerará el proselitismo electoral ni se permitirá que de manera inescrupulosa alguien busque condicionar los servicios consulares que brindamos a diario en función de preferencias políticas.

Finalmente, si en estas fechas va a viajar a México, le deseo una travesía segura y le recomiendo que pase antes por el Consulado mexicano más cercano para informarse sobre sus derechos y obligaciones al ingresar a nuestro país. No olvide que cuenta también con los servicios que durante más de veinte años ha brindado el Programa Paisano, a través del cual puede denunciar de manera anónima tanto delitos como abusos de funcionarios cometidos en su contra.

Paisano, como descendiente de familias refugiadas que emigraron a México escapando del fascismo y el genocidio, tengo un compromiso profundo y personal con la protección de los derechos de los migrantes, con la tolerancia y las políticas de inclusión. Creo firmemente en luchar sin tregua contra medidas deleznables que fomentan el miedo, la exclusión, y la intolerancia como las que actualmente se implementan en Alabama. Tengo también la firme convicción de que nuestra generación tiene la responsabilidad de construir un México plenamente democrático, plural, incluyente y abierto al debate de las mejores ideas y de todas las opiniones, pero sobre todo, un México más equitativo que ofrezca suficientes oportunidades de bienestar, justicia social y prosperidad para toda la sociedad. Ese es el México que debemos seguir construyendo todos, más allá de nuestras preferencias o filiaciones ideológicas o partidistas, y que esté cada vez más a la altura de las aspiraciones y expectativas de todas y todos los mexicanos.

Les reitero mi compromiso con la bandera del trabajo arduo, la entrega y la honradez que nuestras comunidades mexicanas enarbolan a diario a ambos lados de nuestra frontera común. ¡Felices fiestas, y todo lo mejor para el 2012!

 

Con mis mejores deseos

Embajador Arturo Sarukhan

 

*    *    *    *