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En 1825 México estableció relaciones consulares con el Reino de los Países Bajos, del cual formaba parte Bélgica y Luxemburgo. En 1830 Bélgica se independizó y en 1838 envió un ministro plenipotenciario a nuestro país. En reciprocidad, en 1842 llegó a Bélgica el primer representante mexicano. Fue en 1861 cuando los gobiernos de los dos países suscribieron un primer Tratado de Amistad, el cual fue ratificado un año más tarde.

Durante la intervención francesa México rompió relaciones diplomáticas con Bélgica, retomándose hasta 1879. En 1895 México y Bélgica firmaron un nuevo Tratado de Amistad, Comercio y Navegación. Durante la Primera Guerra Mundial la legación mexicana se trasladó a El Havre y durante la Segunda Guerra Mundial a Londres, donde se instaló el gobierno belga en el exilio.

En 1954 México y Bélgica elevaron sus representaciones diplomáticas al rango de embajadas. El primer embajador de México fue Francisco del Río Cañedo. A partir de 1960 la Embajada en Bélgica también se convirtió en Representación ante las Comunidades Europeas. No obstante lo cual, entre 1996 y 2000 funcionaron como entidades independientes la Embajada de México en Bélgica y la Representación ante las Comunidades Europeas.

En octubre de 1965 los Reyes de Bélgica, Fabiola y Balduino, realizaron una visita oficial a México, la primera de un Jefe de Estado belga. Con posterioridad a la visita de los monarcas belgas ha existido un intercambio constante de visitas de alto nivel.

Los presidentes Luis Echeverría, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón realizaron visitas oficiales a Bélgica. Por su parte, el Primer Ministro Jean-Luc Dehaene, visitó México en 1999, en lo que fue la primera visita de un Jefe de Gobierno belga a nuestro país; en 2002 el Primer Ministro Guy Verhofstadt visitó también México.

A nivel de cancilleres, los secretarios José Ángel Gurría, Rosario Green, Luis Ernesto Derbez y Patricia Espinosa se reunieron con sus homólogos belgas al menos una ocasión durante sus respectivas gestiones.

En mayo de 1997 México y Bélgica acordaron el establecimiento de un mecanismo de consultas políticas bilaterales cuya primera reunión fue en la Ciudad de México, en abril de 1999. Se han sostenido cuatro reuniones más, los años 2001, 2003, 2007 y 2014.

El actual Rey Felipe de Bélgica, en su carácter de Príncipe Heredero, realizó visitas a México en 1998, 2003, 2009 y 2010. En las cuatro ocasiones se reunió con el Ejecutivo federal mexicano, legisladores y funcionarios de gobierno, además de haber asistido a encuentros entre empresarios belgas y mexicanos.

México y Bélgica han signado, y se encuentran vigentes, diversos tratados, convenios y acuerdos en materia de extradición, comercio, cooperación cultural y educativa, tributación fiscal, transporte aéreo, entre otros.

Existen también acuerdos interinstitucionales que involucran a dependencias federales, órganos desconcentrados y gobiernos estatales como SRE, SCT, SS, IMSS, IMCE, ININ, CONACULTA y el gobierno de Jalisco, entre otros.

Bélgica cuenta con Consulados Honorarios en Cancún, Chihuahua, Guadalajara, Monterrey, Puebla y Veracruz. Mientras que México tiene Consulados Honorarios en Amberes, Brujas y Lieja.

En materia comercial, Bélgica es para México una importante puerta de entrada a Europa. El 60% del poder de compra en la UE está concentrado en un radio de 550 kilómetros alrededor de Bélgica. Por su parte, México representa para Bélgica una puerta de entrada a los mercados de América del Norte y de América Latina y el Caribe, lo cual es resultado de su estratégica localización geográfica y de la amplia red de Tratados de Libre Comercio (TLC).

Bélgica ofrece a México excelentes oportunidades de captación de inversión y desarrollo de alianzas estratégicas en los sectores: logística, automotriz, aeroespacial, alta tecnología y alimentos procesados.

A raíz de la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación Económica, el intercambio comercial de bienes entre México y Bélgica se ha incrementado considerablemente. En los años recientes Bélgica se ha ubicado entre los primeros diez socios comerciales de México entre los Estados miembros de la UE, como destino de los productos mexicanos, y el noveno como origen de productos europeos. Para Bélgica, asimismo, México se encuentra entre los primeros cuarenta países de destino de sus exportaciones y proveedor de importaciones.

En cuanto a los productos que Bélgica compra a México, al igual que con el resto de la UE, son mayoritariamente bienes intermedios y de capital que se introducen a las cadenas productivas nacionales y contribuyen a hacer más competitiva la planta nacional.

Dentro de los principales productos que forman parte del comercio entre México y Bélgica se encuentran, en exportaciones: instrumentos y aparatos de medicina; minerales de plomo, ácidos mono-carboxílicos acíclicos saturados, automóviles de turismo, computadoras, polímeros de cloruro de vinilio, cinc, así como micrófonos. En importaciones: vacunas, antisueros, automóviles de turismo, medicamentos, hidrocarburos acíclicos, compuestos heterocíclicos, bombas de aire y productos laminados, principalmente.

En materia de inversión extranjera directa (IED), Bélgica ocupa la octava posición entre los Estados miembros de la UE que invierten en México. Entre enero de 1999 y septiembre de 2013 el monto acumulado fue de $14,723.5 millones de dólares. En esta cifra destaca que sólo en el segundo trimestre de 2013 ingresaron al país €13,256.8, lo que se atribuye a la compra de AB InBev de Grupo Modelo. A enero de 2014, en México había 359 empresas con IED de Bélgica.

Por sectores, el 91.1% se concentra en industrias manufactureras, el 2.8% en transportes, 2.6% en servicios inmobiliarios y 1.3% tanto en servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos como en comercio. Por distribución geográfica, se concentra principalmente en el Distrito Federal, Nuevo León, Michoacán, Baja California, Querétaro y Veracruz.
 
Entre las empresas belgas con presencia en México se cuentan Agfa (sistemas gráficos, salud y especialidades industriales), Alcatel-Indetel (telecomunicaciones), Atlas Copco (equipo de perforación), Clayton (maquinaria y equipo), Inergy Automotive Systems (motores, químicos y equipos), Fina Oil and Chemical Company (petroquímicos), Jan De Nul (perforación), Janssen Farmacéutica, Katoen Natie (infraestructrua portuaria); entre otras.
 
En cuanto a empresas mexicanas establecidas en Bélgica, esta Representación ha identificado las siguientes: EUROCERMEX (Oficina de Grupo Modelo del sector de alimentos y bebidas); Galgo Pre-Q Europe (distribución de productos para renovación de llantas y cámaras neumáticas automotrices); Platinum Services Europe (software); y, KUO (grupo industrial DESC).

Las relaciones empresariales entre México y Bélgica han sido particularmente dinámicas en los últimos años. Destacan misiones empresariales encabezadas por el entonces Príncipe Felipe de Bélgica, actual Monarca belga; la existencia de grupos de empresarios Amigos de México, como mecanismo informal para impulsar la difusión de información sobre la situación y políticas económicas de México, así como promover el diálogo y discusión de proyectos de negocios.

Sobresale, de igual forma, la realización de misiones de organizaciones no gubernamentales belgas para proporcionar asistencia médica a comunidades en el Sureste de México, lo mismo que asesoría en materia de exportación de productos agrícolas.

En materia turística, en mayo de 2013 se celebró en la Ciudad de Bruselas la V edición de la Caravana Turística de México, organizada por la Embajada y la Oficina del Consejo de Promoción Turística, con la participación de 20 expositores mexicanos y más de 70 empresarios belgas del sector. Participaron los estados de Yucatán, Oaxaca y Quintana Roo.

Los principales destinos turísticos del país se promueven en las principales ferias que organizan los tour operadores belgas, festivales municipales y otras ferias culturales organizadas en las comunas de Bruselas y las provincias flamencas y valonas.

Las relaciones culturales y educativas entre México y Bélgica se formalizaron con la suscripción del Convenio de Cooperación Cultural y Educativa entre el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el Gobierno del Reino de Bélgica, firmado en la Ciudad de México el 19 de noviembre de 1964. Instrumento bajo el cual se creó la Comisión Mixta de Cooperación Educativa y Cultural que se reunió por primera vez en marzo de 1968 en la Ciudad de México y que desde entonces se reúne de manera periódica.

Durante la XIII Reunión de la Comisión, que se llevó a cabo en septiembre de 1996 en Bruselas, se suscribieron dos Programas de Intercambio Cultural y Educativo para el periodo 1996-1999, uno con la Comunidad Francófona y otro con la Comunidad Flamenca.

El último Programa de Cooperación Cultural y Educativa con la Comunidad Flamenca fue suscrito en la Ciudad de México el 28 de Septiembre de 1999. En él se aprobaron acciones para el periodo 1999-2002.

A pesar de las dificultades presupuestarias que ha enfrentado la parte belga para concretar estos proyectos de cooperación educativa y cultural, y a la propia condición de México como país de renta media que no puede acceder a ciertos tipos de la cooperación internacional belga para el desarrollo, se ha mantenido una dinámica de colaboración basada en la ejecución de acciones específicas, especialmente en el terreno del intercambio académico y la cooperación universitaria.

En materia cultural, el Gobierno de México y las comunidades de Bélgica han buscado impulsar la cooperación mediante la participación en festivales artísticos y culturales, el intercambio de expertos en campos tales como la arquitectura, la preservación del patrimonio y la literatura y la promoción de actividades culturales en áreas relacionadas con la música, artes visuales, museos y artes escénicas.

A pesar de que México no tiene suscrito un convenio de cooperación técnica y científica a nivel federal con Bélgica, las acciones de cooperación en la materia se llevan a cabo mediante el intercambio de información y expertos como producto de acciones concertadas entre instituciones mexicanas particulares y sus contrapartes de las dos comunidades lingüísticas.