Historia de las relaciones diplomáticas entre México y Bélgica
La historia de las relaciones diplomáticas entre México y Bélgica está íntimamente ligada a la historia de las dos naciones, de sus esfuerzos por constituirse en estados independientes, de su preocupación constante por defender su soberanía.
Los primeros antecedentes los encontramos en 1824, cuando la mayor parte del territorio belga se encontraba aún bajo dominio holandés. Don Manuel Eduardo Gorostiza es enviado con la comisión de gestionar el reconocimiento de la independencia de México y el establecimiento de relaciones diplomáticas con el Gobierno de los Países Bajos de Bélgica. Holanda se instala en Bruselas, desde donde es trasladado periódicamente a La Haya para llevar a cabo su comisión ante el Conde de Reede, Ministro de Relaciones Extranjeras de los Países Bajos.
Según informa el mismo Gorostiza al ministro plenipotenciario de México en Londres, Don Mariano Michelena, en octubre de 1824, el gobierno de los Países Bajos se manifiesta que ve con buenos ojos la independencia, pero no tomará la iniciativa del reconocimiento debido a su posición continental; sin embargo, Holanda desea establecer relaciones de mutua conveniencia e inclusive ha enviado un observador a México.
Es probable que la intensa actividad diplomática de Gorostiza haya contribuido a la firma, en Londres, del Tratado de amistad, navegación y comercio entre México y los Países Bajos de Bélgica-Holanda en 1827.
Gorostiza tiene otra misión durante su viaje de 1824 a Bruselas, vigilar los movimientos del General San Martín quien “…vive oscuramente y parece que permanecerá en esta ciudad hasta que encuentre proporción de embarcarse en Arveres o Flermiga para Buenos Aires”. Informa Gorostiza al Ministro Plenipotenciario en Londres. También se entera de que las gestiones para el viaje de San Martín las lleva a cabo el banquero de éste, el señor Overman. En ese periodo México percibe el proceso de independencia como un fenómeno global que concierne a todos los territorios americanos. Esta atención se refleja en la labor de sus diplomáticos.
El Reino de Bélgica, independiente desde 1830, envía a México un ministro plenipotenciario en 1838. Como acción recíproca, en 1842 llega a Bélgica Andrés Negrete, Ministro de México, y el año siguiente el señor Pablo Donnet es nombrado vicecónsul de México en Amberes; sin embargo no es hasta 1846 que se establece la Legación mexicana en Bélgica con Juan Nepomuceno Pereda como encargado de negocios. En 1861 se firma el primer Tratado de amistad con el Reino de Bélgica, mismo que es ratificado en 1862 durante la presidencia de Juárez.
Poco después, durante la intervención francesa, la República Mexicana interrumpe las relaciones con Bélgica. En 1864, Leopoldo I, rey de los Belgas y padre de Carlota Amelia, envía un regimiento de voluntarios a México en apoyo a Maximiliano de Habsburgo. Éste, a su vez, nombra embajador en Bélgica a Francisco de Paula Arrangoiz quien renuncia al cargo un año después, en 1865.
Las relaciones entre la República Mexicana y el Reino de Bélgica se reanudan en 1879. El Ministro plenipotenciario Ángel Núñez Ortega reinstala la Legación e inicia negociaciones para un nuevo Tratado de amistad, navegación y comercio. Las negociaciones prosperan, sin embargo llega a firmarse una “Convención para la extradición de criminales” en 1881.
El Ministro Núñez Ortega fallece en 1890 y Miguel de Bistégui se encarga de los archivos de la legación hasta la llegada del secretario encargado de negocios Jesús Zendi en enero de 1891. En diciembre de 1894 presenta cartas credenciales como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario Antonio de Mier y Celis quien un mes más tarde termina su misión.
En 1895 se firma el nuevo Tratado de amistad, comercio y navegación. A partir de ese año Jesús Zenil se hace cargo de la legación primero como ministro residente y más tarde como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario hasta 1902. Lo sustituye el ministro residente Emilio Pardo hasta 1904, fecha en que deja a Luis G. Pardo como encargado de negocios. Éste entrega la legación y archivos al enviado extraordinario y ministro plenipotenciario Francisco León de la Barra1 quien presenta cartas credenciales en 1905, año en que representa a México en la Conferencia de Paz de La Haya; concluye su misión en 1909.
Lo sustituye Enrique Olarte en 1911. En marzo de ese año, Federico Gamboa llega como embajador especial cerca de Bélgica y Holanda para agradecer a ambos gobiernos el envío de representantes especiales a las fiestas del centenario de la independencia. Permanecerá como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario hasta 1913.
Entre 1895 y 1910 México participa en distintas reuniones internacionales celebradas en Bruselas, entre las que destaca la conferencia diplomática de Derecho Internacional Marítimo.
En 1913 Bélgica reconoce al Gobierno de Victoriano Huerta. En octubre de ese año presenta cartas credenciales como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario Carlos Pereyra cuya misión termina en agosto de 1914. Desde el mes de julio, Juan Sánchez Azcona2 es nombrado agente confidencial del gobierno constitucionalista en España, Inglaterra, Bélgica, Portugal, Francia e Italia con él colabora Miguel Covarrubias3 quien se encarga de recoger los archivos de las Legaciones en Bélgica, Alemania, Suiza, Noruega, Holanda, Inglaterra y Rusia.
En septiembre de 1916 Juan Sánchez Azcona presenta cartas credenciales al Rey Alberto I de Bélgica como ministro de México en Europa Occidental. Es probable que Sánchez Azcona haya permanecido poco tiempo en Bruselas, ya que la agudización del conflicto mundial de 1914-18 en la región provoca el traslado de la Legación belga a la ciudad francesa de El Havre. En Bruselas permanecen solo los ministros de España y Estados Unidos protegiendo los intereses de los beligerantes. A fines de 1916, el encargado de negocios ad interim José Gaxiola y del Castillo Negrate solicita al ministro español que recoja los archivos de la Legación de México ya que estos aparentemente se encuentran en poder de Germán Bulle, secretario de la Legación durante el gobierno huertista, el cual, sospecha Gaxiola, pretende fungir como representante en Bélgica sin ningún cargo oficial del Gobierno de México.
Durante el destierro en Francia la Legación de México ocupa por lo menos dos direcciones, en Sainte-Adresse: el número 52 de la calle Beau Panorama y, posteriormente en El Havre, el 28 de la calle Jacques Louer. José Gaxiola es encargado de negocios hasta 1920, fecha en que entrega a Luis Ricoy, quien ya formaba parte de la Legación en 1909.
En 1918 el Gobierno belga manifiesta su simpatía con el régimen constitucionalista, y se percibe una notable intensificación de la relación bilateral: en 1920 se establece en Bruselas una exposición permanente de productos mexicanos y para 1921, el Presidente Álvaro Obregón aumenta a 14 el número de cónsules de segunda en Amberes, envía una misión comercial y patrocina la gran exposición de pintura belga contemporánea.
El 1ro. de abril de 1922 se suprime nuevamente y de manera temporal la Legación en Bruselas. Los asuntos quedan a cargo de la Legación en Holanda y los archivos bajo la custodia del Cónsul General en Bélgica Julio Pani. El año siguiente se restablece la Legación en el número 27 del Boulevard Militaire con el encargado de negocios ad interim Efrén Rebolledo.
Félix F. Palavicini viaja en 1920 como embajador plenipotenciario en misión confidencial a Inglaterra, Francia, Bélgica, Italia y España, y Rodolfo Nervo lo hace en 1922 como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante Bélgica, Holanda y Dinamarca, para agradecer el envío de representaciones de esos países a las fiestas del centenario de la conmemoración de la Independencia.
A principios de 1924, se hace cargo de la Legación Gilberto Valenzuela, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario. Su misión termina en diciembre del mismo año y lo reemplaza Rafael Cabrera quien instala la Legación en el 22 rue Bodebroek, sede de la oficina del Consulado General, el cual se traslada a Amberes. Ya entonces se tenían dificultades con el correo y la transmisión de archivos, descritos a la Cancillería: “… la correspondencia sufre muchos retardos debido a que inadvertidamente la envían al Consulado General, a la Legación o a mi domicilio particular… El error está en que la correspondencia viene siempre sin la dirección exacta de la oficina y en español, que suele no comprender el cartero”.
Desde 1919 el encargado de negocios a.i. José Gaxiola del Castillo Negrate presenta a la Secretaría de Relaciones Exteriores un proyecto de Tratado de amistad, comercio y navegación entre México y Bélgica. El proyecto no prosperará; en 1925 el Gobierno de México denuncia los tratados bilaterales que contienen una cláusula de “la nación más favorecida”; aquél firmado con Bélgica en 1895 contiene dicha cláusula que la Cancillería considera no responde a las nuevas orientaciones y no satisface las necesidades modernas. En espera de acordar un nuevo tratado, el de 1895 se aplaza. En 1927 el Gobierno de Bélgica presenta sus contrapropuestas para el nuevo tratado que, sin embargo, no será firmado.
También en 1927 el Tribunal Administrativo de Arbitraje establece un convenio para pagar 165,607.08 dólares por los bienes belgas dañados durante la Revolución Mexicana.
El Dr. Cabrera es designado ministro en Holanda en 1927, el mismo año lo sustituye en Bélgica Francisco Castillo Nájera como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario hasta 1930.
La guerra cristera de 1926-1929 suscita una fuerte reacción en varios sectores de la sociedad belga. En 1935 hay publicaciones belgas denunciando la persecución religiosa en México.
En 1930 viaja Ramón P. de Negri como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario, permaneciendo en el cargo hasta 1933; lo sustituye Alfonso Cravioto, Ministro en Holanda, como representante en ambos países. Poco después, en enero de 1934 Gonzalo N. de los Santos es nombrado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante el Reino de Bélgica, renuncia en febrero de 1936.
Carlos Ráriz Ojeda es titular de la Legación a partir de abril de 1936; ese mismo año, el senador belga Barón Dorlodot lo acusa de engañar al Gobierno de Bélgica en una compra de armas. El Canciller belga, Paul Spaak, detiene al diplomático mexicano, quien termina su misión en diciembre de 1937.
Queda como encargado de negocios Alfredo Martínez Baca quien pocos días después entrega la Legación a Jaime Torres Bodet. En esas fechas se celebra en Bruselas la reunión sobre el tratado de las nuevas potencias; a ella asiste Isidro Fabela como delegado plenipotenciario de México.
En 1939, aún como encargado de negocios ad interim, Torres Bodet representa a México en el congreso sobre el “ocio del trabajador” en Lieja. En esa época, la Misión se encuentra en el número 8 de la rue Belliard.
En 1939 el Presidente Cárdenas manifiesta su adhesión al Rey de los Belgas, Leopoldo III, por sus declaraciones ante el Grupo de Oslo con objeto de impedir el conflicto armado.
Con la Segunda Guerra Mundial, y la ocupación alemana de Bélgica, el Gobierno se exilia en Londres; en 1943 Alfonso de Rosenweig Diaz4 es nombrado enviado extraordinario de México ante el Gobierno libre de Bélgica en Londres. En 1946 se reinstala en Bruselas la Legación en el 54 rue du Commerce a cargo del enviado extraordinario y ministro plenipotenciario José de Jesús Núñez y Domínguez. Por iniciativa del enviado, se constituye la Sociedad de Amistad belga-Mexicana el 26 de junio de 1946. Un año más tarde se instala en Bruselas la Cámara de Comercio Belga-Mexicana.
En 1949 es nombrado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario Juan Álvarez del Icaza, se hace cargo de la Legación hasta 1952. Lo sustituye Federico Mariscal a partir de 1953.
En 1954 la Legación se eleva a rango de Embajada y en 1957 Francisco del Río Canedo es nombrado Embajador en Bélgica.
En 1959 México y el Gran Ducado de Luxemburgo establecen relaciones diplomáticas. Primo VillaMichel es nombrado Embajador ante Bélgica y ministro ante Luxemburgo con residencia en Bruselas.
En 1960 se acredita a la Embajada ante el Reino de Bélgica como Misión de México ante las Comunidades Europeas. Para entonces la Cancillería se encuentra en el 2 de la Avenida Franklin Roosevelt.
En 1964, el Rey Balduino y la Reina Fabiola hacen una visita a México donde se les da una cálida recepción. En noviembre de ese año se firma el convenio cultural entre México y Bélgica vigente hasta la fecha, mismo que incluye el intercambio de eventos artísticos, de becarios, de publicaciones, así como aspectos de cooperación científica y técnica. También se intensifican las relaciones comerciales; el Príncipe de Lieja encabeza dos misiones comerciales a México entre 1965 y 1972.
En 1973 el Presidente Echeverría viaja a Bélgica y visita a los Reyes así como al Presidente de la Comisión Europea, François Xavier Ortoli. El encuentro con este último marca el inicio de un mayor acercamiento con las Comunidades Europeas que se concreta con la firma en 1975 de un Acuerdo de Comercio y Cooperación. La función principal del acuerdo es la de aplicar la “cláusula de la nación más favorecida” a nuestro país que al no formar parte del GATT en esa época. En el marco del acuerdo de 1975 con las Comunidades Europeas se llevan a cabo ocho reuniones bilaterales de comisión mixta.
En 1974 Ramón González Jameson es nombrado embajador en Bélgica, Luxemburgo y ante las Comunidades Europeas; su misión termina en 1977. Lo sustituye Gerardo Bueno Zirión. Para entonces, la Embajada se encuentra en el 375 de la avenida Louise, sede en la cual la misión sufrió un robo en 1977.
En 1976, el Primer Ministro de Luxemburgo, Gaston Thorn, realiza una visita oficial a México, invitado por el Presidente Echeverría.
Francisco Cuevas Cancino es embajador desde noviembre de 1980 hasta enero de 1983; en ese año llega como jefe de misión Antonio González de León Quintanilla quien permanece en Bruselas hasta 1986.
El año de 1985 marca un año de intensa actividad de la Embajada. En el mes de abril la Cancillería se instala en la espléndida casa de estilo Art-Nouveau obra del célebre arquitecto Victor Horta, ubicada en el 6 de la calle Paul Emile Janson. En junio, el Presidente Miguel de la Madrid realiza una visita oficial durante la cual firma tres convenios financieros para estimular el comercio recíproco y un instrumento adicional para fomentar las inversiones belgas en México. El Presidente visita también la sede de la Comisión Europea en Bruselas. Dos importantes exposiciones de arte tienen lugar en ese año: la obra de Juan Soriano y la de fotografías de Manuel Álvarez Bravo. En el mes de noviembre, el Canciller Bernardo Sepúlveda viaja a Luxemburgo para participar en la Segunda Reunión Ministerial Comunidad Económica Europea-Centroamérica Central.
En 1986 toma posesión como embajador Luis Weckmann Muñoz. En ese año tiene lugar una magna exposición de Arte Azteca en los Museos Reales de Artes y de Historia de Bruselas. Le sucede Alfredo del Mazo González quien llegará a Bruselas en abril de 1988.
En 1989, la inauguración de la delegación de la Comunidad Europea en la Ciudad de México demuestra el importante nivel alcanzado en la relación entre México y la Comunidad Europea.
En ese año se celebra en Bruselas la Primera Reunión de Embajadores de México en Europa; poco más tarde la misión se traslada a su sede actual en el 1er piso del edificio ubicado en el número 164 de la calzada de la Hulpe.
En enero de 1990, el Presidente Salinas visita Bruselas y se entrevista con el Presidente de la Comisión Europea Jacques Delors. Adolfo Hegewisch Fernández-Castelló es nombrado embajador el mismo año.
En abril de 1991 se decide adecuar el marco jurídico de la relación con la Comunidad Europea con la firma de un nuevo Acuerdo Marco de Cooperación Económica que entra en vigor en enero de 1992. En diciembre del mismo año se lleva a cabo la primera reunión de la comisión mixta en el marco del nuevo acuerdo. Contribuyeron al estrechamiento del entendimiento mutuo la entrevista del Presidente Salinas y el Presidente de la Comisión Jacques Delors en Barcelona en agosto de 1992 y la visita de este último a México en marzo de 1993.
En 1992 se firman con Bélgica un “Convenio para evitar la doble imposición e impedir la evasión fiscal en materia de impuestos sobre la renta” y otro “Relativo al otorgamiento de una ayuda financiera a México”.
En julio de 1993, Manuel Armendáriz Etchegaray toma posesión como embajador de México. Ese año se lleva a cabo en Bruselas la IV Reunión de embajadores de México en Europa. En septiembre, el Presidente Salinas visita Bruselas y lleva a cabo entrevistas con el Rey Alberto II y el Primer Ministro Jean-Luc Dehaene así como con el Presidente de la Comisión Europea. De septiembre a diciembre tiene lugar el Festival Europalia de arte y cultura, dedicado enteramente a nuestro país. México es el primer invitado latinoamericano y junto con Japón, únicos países no europeos que participan en dicho festival bienal. Algunos eventos culturales se presentan igualmente en Luxemburgo y en otras ciudades europeas.
En abril de 1994 se lleva a cabo, en Bruselas, la Segunda Reunión de la Comisión Mixta México-Unión Europea en el marco del acuerdo de 1991. En junio de 1994 durante la cumbre de Corfú, la Unión Europea confirma su interés en fortalecer las relaciones bilaterales con México.
Elaborado por Sara Valdés Bolaño (Julio 1994)
Notas
1- Será Secretario de Relaciones Exteriores en 1911 y de 1913 a 1914, durante el Gobierno de Victoriano Huerta; así como Presidente interino de la República de mayo a noviembre de 1911.
2- Periodista e intelectual comprometido primero con el antireeleccionismo y después con el Constitucionalismo. Diputado a la XXVI Legislatura y Secretario de Relaciones Exteriores del 1 al 20 de junio de 1920.
3- Quien había fungido como encargado de negocios ad ínterim de la Legación en Bélgica en 1897.
4- Quien había fungido como encargado de negocios a.i. de la Legación en 1924.