Sectores favorecidos
Para las empresas y productores mexicanos, el AGM representa un acceso preferencial al mercado europeo, en sectores tan diversos como el automotriz, la electrónica, el textil y el agroalimentario, con reglas claras, aranceles reducidos y condiciones negociadas sector por sector.

El Acuerdo Global Modernizado México-Unión Europea amplía significativamente la cobertura arancelaria respecto del acuerdo de 2000. Mediante una eliminación progresiva de aranceles, abre mercados de gran escala que benefician a empresas de todos los tamaños en sectores clave para ambas economías.
En México, entre los sectores favorecidos se encuentran la manufactura y la manufactura de alto valor agregado. La industria automotriz obtiene un acceso mejorado al mercado europeo mediante reducciones arancelarias progresivas. Electrónica, textiles y prendas de vestir enfrentan barreras menores, lo que permite a las empresas mexicanas expandir sus operaciones y aumentar los volúmenes de exportación a la UE. En el sector agroalimentario, la negociación aseguró apertura para productos de alto valor: aguacate, tomate, frutas tropicales, flores y hortalizas frescas.
Un aspecto clave es la protección de las indicaciones geográficas mexicanas de reconocimiento internacional. El Acuerdo protege jurídicamente, en territorio europeo, productos como Tequila, Mezcal y Café Veracruz, evitando imitaciones y canalizando el valor de estas marcas a los productores mexicanos. La cerveza mexicana, los productos del mar y los artículos procesados acceden a un mercado de casi quinientos millones de consumidores.
Más allá de aranceles, el Capítulo de Comercio y Desarrollo Sostenible contiene una disposición fundamental: México y la UE no pueden debilitar estándares laborales o ambientales para atraer comercio o inversión. Esto asegura una competencia leal basada en la eficiencia y la innovación.
En conjunto, el Acuerdo crea un espacio en el que la competencia más justa y reglas claras benefician tanto a empresarios como a consumidores en ambas regiones, quienes acceden a productos de mejor calidad, precios más competitivos y la certeza de que se producen bajo estándares decentes de trabajo y de cuidado ambiental.