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Teotihuacan, "Ciudad de los Dioses"
Domingo, 14 de Marzo de 2010 22:30

TeotihuacanAl finalizar el período preclásico, en el altiplano central se presenta un substancial cambio en la forma de vida de diferentes poblaciones que lo habitaban, las cuales se trasladan hacia el norte de la cuenca de México donde encuentran el lugar ideal para construir la primera gran urbe del mundo mesoamericano, la ciudad de Teotihuacan. El significado de esa palabra, “lugar donde los hombres se convierten en dioses", encierra un misticismo cultural y religioso que se desarrolla entre el año 200 AC y culmina en el 600 DC, cuando la ciudad empieza a ser literalmente abandonada por sus habitantes.

Si bien los estudiosos no han logrado un consenso en cuanto a las razones que llevaron al desalojo de Teotihuacan, las hipótesis más drásticas que apuntan hacia una crisis ecológica o un incendio, son independientes de la magnificencia arquitectónica y espiritual que aún rodea al lugar. La construcción de la ciudad muestra una gran planificación; las construcciones monumentales como las enormes pirámides del Sol y de la Luna, así como la Ciudadela, se ubican a lo largo de un eje con una orientación norte-sur que recibe el nombre de la "calzada de los muertos". La extensión que llegó a tener en su máximo esplendor, se ha calculado en 32 kilómetros cuadrados, con una población de 200,000 habitantes.

Los teotihuacanos fueron grandes artistas; en la escultura menor, destacaron con las máscaras antropomorfas; hábiles alfareros que crearon nuevas formas en su cerámica. La pintura mural en Teotihuacan tuvo un gran auge y desarrollo, ya que la mayor parte de los palacios localizados alrededor del centro ceremonial presentan en sus muros escenas de tipo religioso o naturalista. Por otro lado, esta civilización influyó sobre extensas áreas culturales de Mesoamérica, incluso en lugares tan alejados como el área Maya.

Es posible visitar la “Ciudad de los Dioses”, partiendo de la capital de México y a menos de una hora de camino a través de la autopista que conduce a la ciudad de Pachuca, en el estado de Hidalgo.

Al finalizar el período Clásico en el Altiplano Central Mesoamericano, marcado por el abandono de la ciudad de Teotihuacan (650-850 DC), se inicia la etapa conocida como "Epiclásico"; en la que destaca el sitio arqueológico de Xochicalco, centro de la importante cultura Tolteca. El lugar, que quiere decir, "donde se encuentra la casa de las flores", está ubicado en el estado de Morelos, cuya capital Cuernavaca represente en la actualidad el lugar de descanso para un buen número de habitantes de la vecina Ciudad de México.

La construcción arquitectónica más importante de Xochicalco es la pirámide de Quetzalcoatl, encerrada en un ambiente que alberga vegetación y colorido, insinuantes de la gran riqueza ecológica que debió tener el lugar durante el auge de la ciudad. También es posible encontrar en ella elementos culturales de la Costa del Golfo de México, además de influencias arquitectónicas y artísticas zapotecas y nahuas.

El desarrollo de la civilización tolteca, cuyo significado es el de "gran artífice", comienza a partir del año 850 DC, cuando se funda la gran ciudad de Tula, Hidalgo, al norte de la Cuenca de México. Su dios principal fue Quetzalcoatl, sus sacerdotes utilizaban el mismo nombre y atributos. Fueron importantes alfareros, además de hábiles comerciantes y grandes escultores que llegaron a edificar efigies gigantescas.

Los toltecas inician en el Altiplano Central, la supremacía de la sociedad militarista, las conquistas con base en su poderío militar y el tributo son rasgos culturales que van a identificar y a definir la época del Postclásico en Mesoamérica. El esplendor de esta gran urbe llegó a su fin en el siglo XII. El Postclásico temprano culmina con la fundación y posterior abandono de la ciudad de Tenayuca, Estado de México, en el sitio elegido por el gran caudillo Xolotl. La característica más importante de esta ciudad es la construcción de un gran basamento doble piramidal adornado en tres de sus lados por un muro de serpientes talladas en piedra, y en la parte superior un templo doble.

Al finalizar el período preclásico, en el altiplano central se presenta un substancial cambio en la forma de vida de diferentes poblaciones que lo habitaban, las cuales se trasladan hacia el norte de la cuenca de México donde encuentran el lugar ideal para construir la primera gran urbe del mundo mesoamericano, la ciudad de Teotihuacan. El significado de esa palabra, “lugar donde los hombres se convierten en dioses", encierra un misticismo cultural y religioso que se desarrolla entre el año 200 AC y culmina en el 600 DC, cuando la ciudad empieza a ser literalmente abandonada por sus habitantes.

Si bien los estudiosos no han logrado un consenso en cuanto a las razones que llevaron al desalojo de Teotihuacan, las hipótesis más drásticas que apuntan hacia una crisis ecológica o un incendio, son independientes de la magnificencia arquitectónica y espiritual que aún rodea al lugar. La construcción de la ciudad muestra una gran planificación; las construcciones monumentales como las enormes pirámides del Sol y de la Luna, así como la Ciudadela, se ubican a lo largo de un eje con una orientación norte-sur que recibe el nombre de la "calzada de los muertos". La extensión que llegó a tener en su máximo esplendor, se ha calculado en 32 kilómetros cuadrados, con una población de 200,000 habitantes.

Los teotihuacanos fueron grandes artistas; en la escultura menor, destacaron con las máscaras antropomorfas; hábiles alfareros que crearon nuevas formas en su cerámica. La pintura mural en Teotihuacan tuvo un gran auge y desarrollo, ya que la mayor parte de los palacios localizados alrededor del centro ceremonial presentan en sus muros escenas de tipo religioso o naturalista. Por otro lado, esta civilización influyó sobre extensas áreas culturales de Mesoamérica, incluso en lugares tan alejados como el área Maya.

Es posible visitar la “Ciudad de los Dioses”, partiendo de la capital de México y a menos de una hora de camino a través de la autopista que conduce a la ciudad de Pachuca, en el estado de Hidalgo.

Al finalizar el período Clásico en el Altiplano Central Mesoamericano, marcado por el abandono de la ciudad de Teotihuacan (650-850 DC), se inicia la etapa conocida como "Epiclásico"; en la que destaca el sitio arqueológico de Xochicalco, centro de la importante cultura Tolteca. El lugar, que quiere decir, "donde se encuentra la casa de las flores", está ubicado en el estado de Morelos, cuya capital Cuernavaca represente en la actualidad el lugar de descanso para un buen número de habitantes de la vecina Ciudad de México.

La construcción arquitectónica más importante de Xochicalco es la pirámide de Quetzalcoatl, encerrada en un ambiente que alberga vegetación y colorido, insinuantes de la gran riqueza ecológica que debió tener el lugar durante el auge de la ciudad. También es posible encontrar en ella elementos culturales de la Costa del Golfo de México, además de influencias arquitectónicas y artísticas zapotecas y nahuas.

El desarrollo de la civilización tolteca, cuyo significado es el de "gran artífice", comienza a partir del año 850 DC, cuando se funda la gran ciudad de Tula, Hidalgo, al norte de la Cuenca de México. Su dios principal fue Quetzalcoatl, sus sacerdotes utilizaban el mismo nombre y atributos. Fueron importantes alfareros, además de hábiles comerciantes y grandes escultores que llegaron a edificar efigies gigantescas.

Los toltecas inician en el Altiplano Central, la supremacía de la sociedad militarista, las conquistas con base en su poderío militar y el tributo son rasgos culturales que van a identificar y a definir la época del Postclásico en Mesoamérica. El esplendor de esta gran urbe llegó a su fin en el siglo XII. El Postclásico temprano culmina con la fundación y posterior abandono de la ciudad de Tenayuca, Estado de México, en el sitio elegido por el gran caudillo Xolotl. La característica más importante de esta ciudad es la construcción de un gran basamento doble piramidal adornado en tres de sus lados por un muro de serpientes talladas en piedra, y en la parte superior un templo doble.

 


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